sábado, 16 de enero de 2010

21 dias en Marruecos (2): Casablanca

(esta entrada fue publicada en archipielagonoticias el 11 de agosto de 2009 y forma parte de una serie dedicada a un viaje de 21 días por Marruecos en septiembre de 2008).


Empecé mi viaje de 21 días en Marruecos con una visita a Casablanca. Desde el aeropuerto de Marrakech me fui directamente a la estación de tren para coger el tren de las 13.00 horas a Casablanca-Casa Voyagers (es una de las dos estaciones de trenes de Casablanca). El billete en 1ª clase me costó en septiembre de 2008 125 dirhams. El viaje dura unas 3 horas.

De alojamiento en precio medio me quedé en este hotel, que está bastante aceptable y en una ubicación muy céntrica. El personal es muy amable. En septiembre de 2008 la doble estaba a 538 dirhams y la individual a 372. Reservé por email:



2, Rue Mohamed Belloul
Teléfono: +212-522 -27 76 19 / +212-522-27 57 64
Fax: +212-522-47 39 99

Casablanca es una ciudad que se convirtió en el centro comercial y de negocios de Marruecos en la época del protectorado cuando los franceses impulsaron su puerto comercial en 1912 y que nada tiene que ver con las ensoñaciones del cine americano, ni tuvo nunca ambiente cosmopolita de expatriados (esa ciudad realmente era Tánger en la época de la zona internacional- impagable el retrato de Tánger que hace Paul Bowles en la novela “Déjala que caiga”-). En 1943 tuvo lugar en Casablanca la Conferencia en que participaron Churchill, Franklin D. Roosvelt y Charles de Gaulle.

A nivel monumental y de visitas la ciudad no ofrece mucho. El principal y casi único monumento de interés en Casablanca es la Mezquita de Hassan II, un complejo de 90.000 metros cuadrados ubicado al borde del océano e inaugurado en 1993.


Foto: Mezquita de Hassan II
Autora: Marta Leonor Vidal García

El alminar de forma cuadrada, como muchos de Marruecos, mide 172 m.



Foto: Minarete de la Mezquita de Hassan II
Autora: Marta Leonor Vidal García

Es una de las pocas mezquitas visitables de Marruecos, pues en el resto de las Mezquitas se prohíbe la entrada a los no musulmanes con claros carteles indicativos (y a veces en varios idiomas) en la puerta. La visita la Mezquita de Hassan II ha de hacerse obligatoriamente de forma guiada, todos los días excepto los viernes y dura una hora. Hay horarios prefijados, que conviene confirmar: 9, 10, 11 y 14h.




Foto: Mezquita de Hassan II
Autora: Marta Leonor Vidal García

El emplazamiento de la Mezquita es muy bonito, al lado del mar, la construcción también es bastante grandiosa, pero después de haber visto tantas maravillas arquitectónicas de mezquitas antiguas en Siria, Egipto, Turquía, Irán (donde no me prohibían la entrada en ninguna)… pues una visita organizada a una mezquita moderna, vacía de gente y con un guía me pareció un poco fría.



Foto: Mezquita de Hassan II
Autora: Marta Leonor Vidal García

Los interiores son muy suntuosos con decoraciones de madera tallada, estuco etc. Las salas de abluciones están en los sótanos.



Foto: Sala de abluciones de la Mezquita de Hassan II
Autora: Marta Leonor Vidal García

Saliendo de la Mezquita fui caminando hasta la estación de tren de Casa-Port caminando a lo largo de la zona del muelle y me acerqué a visitar la medina antigua, que no es precisamente muy antigua ni tiene gran interés arquitectónico. La mayoría de las construcciones son del XIX y no tiene comparación con las medinas medievales de otras ciudades de Marruecos.

Además de eso y de un paseo por la Corniche, se puede hacer el circuito a pie que recomienda la Lonely Planet por el centro, que permite dar un vistazo al estilo arquitectónico “mauresque”que combina el diseño colonial francés y el estilo tradicional marroquí.



Foto: Entrada del Hotel Trasatlantique
Autora: Marta Leonor Vidal García

En el recorrido desde la Place 16 Novembre a la Catedral du Sacré Coeur vamos encontrando edificios de la época colonial como el Hotel Trasantlantique, el Hotel Volubilis (ambos restaurados, de estilo art decó) y las ruinas del Hotel Lincoln, un edificio también de estilo art decó de 1916 que espera una restauración (si es que no lo terminan demoliendo).


Foto: Ruinas del Hotel Lincoln
Autora: Marta Leonor Vidal García

La Catedral du Sacré Coeur construida por los franceses en 1930 no era visitable, está en restauración.


Foto: Catedral du Sacré Coeur
Autora: Marta Leonor Vidal García

Mi conclusión: si se va de paso hacia otra ciudad, una parada en Casablanca para ver la Mezquita de Hassan II y un paseo por la Corniche está bien, pero no es (al menos en mi opinión) una ciudad a la que merezca la pena dedicar una estancia.

A mediodía del día siguiente salí en tren desde la estación de Casa Port a Rabat.

Por cierto, en Marruecos me confundieron unas cuantas veces con marroquí (se confundió para mi diversión hasta un guía no oficial de la medina de Fez de esos que siguen a los turistas para ofrecerles visitas por la medina, que se dirigió a mí en árabe a preguntarme la hora y el portero de la Zaouiya de Moulay Idriss que me preguntó en árabe si era musulmana para dejarme pasar -preferí decirle le dije la verdad y quedarme sin entrar-) y me llamó la atención que varias personas más en Marruecos me dijeron que pensaban que yo era de Casablanca. No dejaba de hacerme gracia que me ubicaran precisamante en la ciudad que menos me gustó de Marruecos.

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