miércoles, 6 de junio de 2018

Jordania: Monte Nebo, donde Moisés vio la Tierra Prometida

Del Mar Muerto el siguiente punto de mi itinerario fue Monte Nebo, una parada corta en el trayecto desde el Mar Muerto a Madaba.

El monte Nebo es un monte de 820 metros de altura, situado a 1220 metros sobre el nivel del mar, que se menciona en el Antiguo Testamento como el lugar desde cuya cima Moisés pudo ver la Tierra Prometida antes de morir.

Desde la cima del monte en un día despejado los visitantes pueden contemplar los mismos paisajes que vio Moisés antes de su  muerte: el Mar Muerto, el Valle del río Jordán, Jericó, Belén y las lejanas colinas de Jerusalén.



Foto: Monte Nebo
Autora: Marta Leonor Vidal García

Yahvé no le permitió a Moisés acceder a la Tierra Prometida. La razón del castigo es algo confusa. En el Libro de los Números se alude a una falta personal. En el Libro del Deuteronomio se presenta como un castigo colectivo por un pecado cometido por el pueblo de Israel que tuvo una crisis de confianza en Dios y como penalización, este decidió que ninguno de ellos entraría en la Tierra Prometida. Y a Moisés como líder le cayó el castigo de rebote. Dirigir masas durante 40 años por el desierto trae estos problemas. Pero aunque Dios no le permitió entrar a la Tierra Prometida, al menos sí le dejó echarle un vistazo.


Foto: Monte Nebo
Autora: Marta Leonor Vidal García

Según la tradición, Moisés fue enterrado aquí, aunque se desconoce el lugar de emplazamiento de la tumba.


Foto: Monte Nebo
Autora: Marta Leonor Vidal García

El monte Nebo tiene dos picos,  Siyagha and al-Mukhayyat. En el siglo IV se edificó en Siyagha una iglesia para conmemorar el lugar de la muerte de Moisés. Una monja romana, Etheria, redescubrió la iglesia en una peregrinación en el 394 AD. La iglesia fue luego ampliada en época bizantina. El lugar quedó abandonado definitivamente en el siglo XVI. 



Foto: Monte Nebo
Autora: Marta Leonor Vidal García

En 1993 los padres Franciscanos reabrieron el monasterio y lo restauraron.  La entrada costaba 1 dinar en 2015 y en el momento de mi visita, la Iglesia estaba en restauración hasta su reapertura en 2016.


Foto: Monte Nebo
Autora: Marta Leonor Vidal García

El mayor interés de la visita son los mosaicos del siglo VI.









Foto: Mosaicos (Monte Nebo)

martes, 5 de junio de 2018

Jordania: el Mar Muerto: una visita prescindible

El Mar Muerto es un lago salado situado entre Jordania e Israel, situado en una depresión de 430 metros bajo el nivel del mar. Su superficie es el punto más bajo del planeta.

En la Antigüedad era llamado "Mar de Lot" por el personaje de la Biblia que huyó de Sodoma con su familia antes de su destrucción. La denominación de "Mar Muerto" se la dieron por primera vez los cruzados.


Foto: Mar Muerto
Autora: Marta Leonor Vidal García

Su elevado nivel de evaporación y otros factores hacen que tenga un nivel de salinidad nueve veces superior a la del mar. No existe en él posibilidad de vida animal o vegetal.


Foto: Mar Muerto
Autora: Marta Leonor Vidal García

ALOJAMIENTO

El alojamiento en la zona es bastante caro. Las orillas de primera línea de playa están llenas de resorts para turismo de cierto poder adquisitivo.

Me alojé en este hotel ubicado en la zona de complejos hoteleros de primera línea de playa, donde conseguí una oferta a un precio más asequible:

DEAD SEA SPA HOTEL
Sweimeh Dead Sea Road, Sweimeh, 
Tfno: +9623561000 

En el cercano Hotel Kempinsky Ishtar tienen un restaurante tailandés, the Codes, que está bastante bien.

Al día siguiente me levanté pronto para darme un baño en el Mar Muerto. Igual que soy una de las privilegiadas que pueden decir que llegó a ver Palmira en Siria, me temo en unos años pasará lo mismo con el Mar Muerto, aunque en este caso la destrucción se debe a la evolución natural y sobreexplotación de sus recursos, que está haciendo que retroceda un metro por año.

El Mar Muerto ya parece cada vez más un charquito menguante entre las orillas de Jordania e Israel que en unos años y a este ritmo, se podrá cruzar por tierra sin necesidad de que Moisés toque las orillas con la vara.


Foto: Mar Muerto
Autora: Marta Leonor Vidal García


A medida que el Mar Muerto retrocede, queda expuesta una gran capa de sal que, al disolverse con la lluvia, hace que el suelo colapse va creando enormes socavones de hasta 100 metros de diámetro y 50 de profundidad. Se estima que hay 6.500 socavones donde antes había agua. Se forman a razón de aproximadamente uno por día.



Foto: Mar Muerto
Autora: Marta Leonor Vidal García

Los carteles que desde el hotel conducen a la orilla del mar en el hotel señalan como ha ido bajando drásticamente el nivel del mar en 15 años. Me fijé en el cartel de 2005 (3 años antes de mi anterior visita, que fue en 2002) y es realmente muy alarmante.



Foto: Mar Muerto
Autora: Marta Leonor Vidal García


Sinceramente, no me parece una visita imperdible en Jordania, salvo la curiosidad de verlo, enfangarse, darse un baño para hacerse la clásica foto flotando y salir. Y por esa experiencia no vale la pena pagar una noche de alojamiento a precios tan elevados. Para los incondicionales de "no sin mi turistada" existe la posibilidad de parar y pagar (también a precios caros) solo por el baño en alguna de las playas privadas de hoteles o en la playa pública (es imprescindible una ducha para aclararse la sal).

Anteriores entradas: Jordania en 8 días: información general; Petra en dos días: información general, entrada y rutasSiq al barid (la pequeña Petra)Petra: del Wadi al TesoroPetra: Avenida de las Fachadas y AnfiteatroPetra: Tumbas RealesPetra: del Lugar alto del Sacrificio a la Tumba del Soldado RomanoPetra: Avenida de las ColumnasPetra: el Monasterio; El desierto de Wadi Rum.

domingo, 3 de junio de 2018

Jordania: el desierto de Wadi Rum: una visita desaprovechada

Decidí salir de Petra temprano, a primera hora, para dirigirme por la Desert Highway a Wadi Rum, el desierto que popularizó Lawrence de Arabia, situado al sur de Jordania y un clásico escenario de rodaje de películas.





Fotos: Wadi Rum
Autora: Marta Leonor Vidal García


Wadi Rum conocido como el Valle de la Luna, es una meseta de 450 km2, con características formaciones rocosas, zonas con pinturas rupestres y manantiales. La región estuvo habitada en el Neolítico y fue transitada desde tiempos remotos por nómadas y caravanas.  










Fotos: Wadi Rum
Autora: Marta Leonor Vidal García


En este lugar el príncipe Faisal Bin Hussein y T.E. Lawrence establecieron su sede durante la Revolución Árabe contra los otomanos en la Primera Guerra Mundial. 

LA RESERVA DE WADI RUM



Llegué al centro de visitantes de Wadi Rum, situado frente a la  montaña conocida como los Siete Pilares de la Sabiduría, título del libro de Lawrence. Este es el punto de partida de los itinerarios de los jeep.





Fotos: los Siete Pilares de la Sabiduría
Autora: Marta Leonor Vidal García


Un panel indica diversos recorridos con distintas tarifas.

ERRORES DE MI VISITA

El primer error fue ya de planteamiento de partida: el ir a hacer una excursión del día y no hacer noche allí, por tres razones:

Primero porque si no vas de camino a Aqaba en dirección sur, ir y volver de Wadi Rum supone un desvío importante.

Segundo, porque si no vas en grupo, formarlo allí para contratar la excursión es complicado, ya que casi todo el mundo viene con la excursión contratada y alquilar un 4 x 4 para uno solo sube mucho de precio. De 59 dinares se quedó en 50 y aún así fue bastante caro. 

Tercero, porque la excursión no valió la pena. Te dan una duración estimada de 3 horas y media que al final no llegaron a 2 horas.  La visita fue corta y decepcionante para la paliza de conducción que me supuso desplazarme en coche hasta allí y luego volver deshaciendo el camino. 

Tenía que haber hecho noche allí pero reconozco que me pueden mis prejuicios. Le tengo una manía terrible a la turistada de "la noche en el desierto". Nunca he querido hacerla ni en el Atlas. Detesto todo lo que sean campamentos, jaimas, yurtas; me niego a que me paseen en camello como si fuera un rey mago de la cabalgata de Reyes; y no me inspira nada el cielo estrellado ni Pablo Neruda. Pero es un hecho que para visitar Wadi Rum en condiciones es mejor opción hacer noche allí en algún campamento de los que se encuentran diseminados junto a lugares emblemáticos, cerca del puente de roca de Umm Fruth, el cañón de Khazali o junto al manantial de Al-Shallaleh, conocido como el arroyo de Lawrence. También se acampa en las inmediaciones de la cumbre de Jebel Rum, en cuya falda encontramos un templo nabateo .

LUGARES DE INTERÉS EN WADI RUM

Manantial de Al-Shallaleh o Fuente de Lawrence. Está a unos 2 kms del centro de visitantes y es la primera parada de los 4 x 4. Cerca se encuentran rocas pinturas rupestres e inscripciones en nabateo. 

Cañón de Khazali, una estrecha garganta en cuyas paredes encontramos grabados rupestres.

Dunas de arena. Un extenso área de dunas de arena, apilada contra las montañas.

Puente de roca de Umm Fruth. Un arco natural de roca con unas vistas espectaculares.

El cañón de Burrah. Un largo y profundo cañón situado entre montañas para visitar al amanecer o al atardecer para apreciar el cambio de color que el sol provoca en la roca, que toma una tonalidad anaranjada.

Inscripciones de Alameleh. Dibujos de camellos y otra fauna en la roca

Los siete pilares de la sabiduría. La famosa montaña que da nombre al libro de T.E. Lawrence.

Inscripciones de Anfashieh. Una montaña famosa por sus formaciones y sus inscripciones nabateas. En sus inmediaciones se encuentran dibujos de animales, humanos y caravanas de camellos.


Mi recorrido en el jeep fue corto.

La fuente de Lawrence o manantial de Al-Shallaleh fue la primera parada de la visita.





Fotos: Manantial de Al-Shallaleh o Fuente de Lawrence
Autora: Marta Leonor Vidal García


De allí seguimos hacia las dunas de arena. La gracia está en subir a la duna y lanzarse en pendiente en tablas tipo boogie.

El siguiente punto fue Jebel al Khalazi, la formación rocosa que abre paso a una garganta, el Cañón de Khazali, donde se conservan grabados rupestres e inscripciones en árabe.








Fotos: Cañón de Khazali
Autora: Marta Leonor Vidal García

Del Cañón  Khazali ya de vuelta al centro de visitantes.

El templo nabateo que aparece en las rutas de excursiones como uno de los puntos de los itinerarios está en la zona de la Rest House, y no son más que unas pequeñas ruinas sin excesivo interés. Se trata de un santuario dedicado a al-Lat, edificado por la tribu de Ad y remodelado por los nabateos en el s. I a.C.



Fotos: ruinas del templo nabateo

lunes, 23 de abril de 2018

Jordania: Petra: el Monasterio


El ascenso a Ad Deir, el Monasterio, es una de las rutas obligadas en una visita a Petra. Es una de las edificaciones emblemáticas de Petra,  junto al Tesoro.


Foto: El Monasterio
Autora: Marta Leonor Vidal García


La subida se puede hacer a pie o en burros que alquilan los lugareños. Nunca he sido muy fan de los cuadrúpedos, que tienen el hábito de pegarse al borde del barranco, así que las dos veces he hecho la subida a pie. Vayan bien provistos de agua y de viseras o pañuelos. Comí en el buffet del restaurante Basin y empecé la caminata de subida al Monasterio después de comer y con un sol de justicia. 

De camino al Monasterio, en un desvío corto a la izquierda, encontramos el Triclinium del león, que se encuentra al fondo de un pequeño wadi. Su fachada presenta dos pilastras con capiteles nabateos y un frontón rematado por una urna. La puerta tiene una curiosa forma de cerradura.



Foto: Triclinium del León
Autora: Marta Leonor Vidal García

La puerta del Triclinium está flanqueada por dos leones en bajorrelieve, de los que toma su nombre el monumento.


Foto: Triclinium del León
Autora: Marta Leonor Vidal García

No recordaba de la otra vez una subida tan fatigosa al Monasterio pero en aquella ocasión yo tenía 13 años menos y era diciembre, con un clima mucho más benigno. Esta vez hizo un calor de infierno.

Tragué dos litros de agua y llegué arriba casi con los sesos derretidos a pesar de llevar la cabeza protegida con un turbante. Al llegar arriba ví más vendedores que la otra vez y más puestos de bebidas en la ruta. Delante del Monasterio hay un café con asientos que no recordaba del viaje anterior.


Foto: Yo misma en el Monasterio

La fachada de Ad Deir, el Monasterio, de 47 x 42 metros, está esculpida en el flanco de una montaña. El complejo posiblemente se edificó como tumba real y posteriormente se transformó en lugar de culto. Se especula con que pudiera ser la tumba de Rabbel II, el último rey independiente de Petra o el mausoleo de Obodas I.


Foto: El Monasterio
Autora: Marta Leonor Vidal García

La estructura consta de dos niveles, con un estilo similar a del Tesoro o la Tumba Corintia. A diferencia del Tesoro no tiene un vestíbulo porticado. En esta construcción se produce un fenómeno curioso durante el solsticio de invierno: la luz del sol poniente entra por la puerta del monumento e ilumina el sagrado motab, un pódium donde se colocaban unos bloques de piedra que representaban a las divinidades, como el dios Dushara (el sol). A su vez, la puesta del sol recrea sobre las rocas de enfrente la figura de una cabeza de león, el animal de la diosa nabatea Al Uzza (Venus). 


Foto: El Monasterio
Autora: Marta Leonor Vidal García

El nivel superior del Monasterio presenta frontones angulares flanqueando un tholos central.




Fotos: El Monasterio
Autora: Marta Leonor Vidal García

El tholos central está coronado por una urna y flanqueado por dos alas laterales.


Foto: El Monasterio
Autora: Marta Leonor Vidal García

La bajada fue bastante menos fatigosa y calurosa que la subida.



Foto: relieves en roca
Autora: Marta Leonor Vidal García

Y aquí terminó mi segunda visita a Petra, un complejo que no decepciona y que disfruté mucho más esta segunda visita que la primera.