viernes, 2 de octubre de 2015

Norte de Marruecos (6): Larache: Las ruinas romanas de Lixus

Plinio el Viejo menciona Lixus, como la colonia fenicia más antigua del Mediterráneo occidental (siglo XII a.C.). La primitiva ciudad fenicia que se ubicaba en el emplazamiento de la posterior acrópolis, era un puerto importante en las rutas comerciales del Mediterráneo donde se importaba y exportaba una amplia gama de bienes, desde cerámicas griegas y objetos de bronce a marfil, plumas y huevos de avestruz.

Posteriormente Lixus quedaría bajo dominio del reino de Mauritania de Juba II al que se atribuye una expedición nada menos que a Canarias.

A partir del año 42 d.C., bajo el reinado del Emperador Claudio, Lixus se convirtió en colonia romana y tuvo un importante desarrollo industrial como zona de salinas donde se preparaba el salazón de pescado destinado al consumo de las mesas romanas.

En el 285 d. C. todas las posesiones romanas al sur del río Lucus fueron abandonadas por el emperador Diocleciano y Lixus empezó su decadencia hasta su definitivo abandono en el siglo V.

Localizar este recinto arqueológico fue toda una odisea. El sitio no está señalizado y no se identifica fácilmente. Su emplazamiento parecía el secreto mejor guardado después de la Tercera Revelación de Fátima y el caso es que lo tenía delante de las narices y como suele suceder, se nos pasa por alto lo evidente.

La amable señora del Hotel España de Larache me había indicado que las ruinas de Lixus estaban a unos 5 kms de Larache, justo a la entrada del desvío a la carretera de la playa, que está a la izquierda de la carretera, pasada la zona de las salinas. 

El caso es que desde la carretera parece una construcción de un chalet. Di más vueltas que un trompo sin encontrarlo y solo una segunda conversación con la señora del Hotel me aclaró las cosas.

Las ruinas de Lixus están situadas en la carretera nacional Tánger-Rabat, a 7 km de Larache, junto al cruce de la carretera de Port Lixus, en el desvío a la playa. Viniendo desde Larache hay que meterse a la derecha para tomar el desvío de la izquierda.


Foto: carretera Tánger-Rabat desde Lixus
Autora: Marta Leonor Vidal García

El recinto estaba en restauración en el momento de mi visita, pero el vigilante, por una propina, me acompañó a visitarlo.

El recinto se nota que lleva tiempo muy abandonado, lleno de vegetación.


Foto: Lixus
Autora: Marta Leonor Vidal García

La parte baja del yacimiento se corresponde con el antiguo barrio industrial pesquero dedicado al salazón de pescado y que fabricaba las "delicatessen" de la época. Esta industria necesitaba una gran cantidad de sal que se obtenía aquí a partir del agua de mar. 



Foto: Barrio industrial
Autora: Marta Leonor Vidal García

Constaba de al menos, diez unidades, con salas de despiece de la pesca, cisternas de agua dulce y 150 piletas impermeabilizadas para la elaboración de salazones. El complejo salazonero de Lixus, el más famoso de todo Marruecos, podía producir hasta un millón de litros de derivados de la pesca por campaña






Fotos: Barrio industrial
Autora: Marta Leonor Vidal García


El Anfiteatro de Lixus, único en la antigua Mauritania, tiene la particularidad de que su trazado es circular y no elíptico y de menos gradas en la mitad sur que en la norte. El tipo de anfiteatro romano disponía una pista central elíptica rodeada de gradas destinada a espectáculos.


Foto: Anfiteatro
Autora: Marta Leonor Vidal García


Justo al sur del anfiteatro se encuentran las Termas, baños públicos típicamente romanos formados por un acceso donde está el vestuario (apodyterium), una sala fría (frigidarium) con dos piscinas y un espacio central con pavimento de mosaico decorado con motivos geométricos y florales con un medallón que representaba al dios Neptuno.



Foto: Termas
Autora: Marta Leonor Vidal García

En el momento de mi visita el Mosaico estaba cubierto de tierra y tapado con un plástico,  a la espera de unas obras de acondicionamiento que quien sabe cuando llegarán.




Foto: ubicación del mosaico de Neptuno
Autora: Marta Leonor Vidal García

Un poco más arriba se encuentra el oratorio rematado por un ábside, que sugiere que era una iglesia de los primeros siglos del cristianismo.



Foto: Oratorio
Autora: Marta Leonor Vidal García

En la parte alta, desde la que se disfruta de magníficas vistas de los meandros del río Lucus, está la Acrópolis con los vestigios del gran templo. En esta zona alta se mezclan restos de los barrios de época romana con construcciones de época mauritana.








Fotos: Zona alta de Lixus
Autora: Marta Leonor Vidal García


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