Mostrando entradas con la etiqueta Asilah. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Asilah. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de octubre de 2015

Norte de Marruecos (9): Asilah

El segundo día en Tánger, que pensaba dedicar a excursiones por alrededores, se frustró por causas imprevistas de fuerza mayor. El personal del Hotel Continental me advirtió que las grutas de Hércules no estaban accesibles por obras. Intenté acercarme a Cabo Espartel pero no me orienté bien con la salida.  Para los próximos que lo intenten es el desvío de la carretera estrecha (bastante estrecha) que pone "Villa Josefina".

Así que acabé volviendo a Asilah, una localidad situada a 46 kms de Tánger, agradable para una visita del día. Tras una comida de pescado en el restaurante Casa Pepe (casi todos los restaurantes de la calle tienen una oferta similar) me di un paseo por el pueblo que recuerda en su aspecto a los pueblecitos costeros del sur de España.



Foto: Asilah
Autora: Marta Leonor Vidal García

La ciudad conocida como Zili fue un asentamiento fenicio y punto de tránsito de griegos y cartagineses, que establecieron en ella un puerto comercial. Los romanos la ocuparon  en el siglo I a.d.C. rebautizándola como Augusta Zilil. Fueron los árabes los que le dieron su actual nombre (أصيلةcuando la conquistaron en el  712.

Asilah siempre fue un puerto clave en las rutas comerciales. Fue ocupada en el s. XV por los portugueses, que construyeron sus murallas y se convertiría en el escenario de una desastrosa tentativa de conquista de Marruecos por el Rey Sebastián de Portugal. 

La batalla de Alcazarquivir (de al Qasr al Kabir, القصر الكبير , que significa "el castillo grande"), también conocida como batalla de los Tres Reyes, acabó en 1578 con una derrota del ejército portugués de magnitudes catastróficas. Alcazarquivir se puede considerar sin duda alguna una batalla "gafada" porque en ella perdieron la vida los tres reyes contendientes: el de Portugal y los dos de Marruecos que se disputaban el trono. Vamos, que no quedó ni uno para contarlo. Las interpretaciones más esotéricas de los judíos de Marruecos atribuyen la debacle a un castigo divino a la dinastía real portuguesa por haberlos expulsados de Portugal. Sea por un castigo divino, por una maldición judía o por un fallo de estrategia, el caso es que la muerte de nada menos que tres reyes en una batalla creó bastante revuelo en la época.

Después de la derrota portuguesa Asilah volvió a manos de los saidíes para terminar en manos de la Corona española que la utilizó como fortaleza en los ss. XV y XVI hasta que en 1691 la reconquistó Mulay Ismail.




Foto: Asilah
Autora: Marta Leonor Vidal García


La ciudad conserva sus murallas portuguesas construidas y varias puertas y torres. Bab Bahr, la puerta del mar, junto al puerto, se encuentra al lado del torreón portugués conocido como Borj al Kamra. 




Foto: Borj al Kamra
Autora: Marta Leonor Vidal García

El mausoleo de Sidi Ahmed El Mansur Saadi, que reconquisto la ciudad tras la batalla de los Tres Reyes, se encuentra al lado de un cementerio con tumbas con azulejos multicolores sobre los que destaca la cúpula blanca del mausoleo.



Foto: Mausoleo de Sidi Ahmed El Mansur Saadi
Autora: Marta Leonor Vidal García




Foto: vista desde el Mausoleo de Sidi Ahmed El Mansur Saadi
Autora: Marta Leonor Vidal García




Foto: niños detrás de un carro
Autora: Marta Leonor Vidal García

Bab Homar o puerta Tierra, es la salida a la ciudad nueva.





Foto: Bab Homar
Autora: Marta Leonor Vidal García

Bab Homar se abre bajo una torre circular con el escudo de armas del rey de Portugal



Foto: Bab Homar
Autora: Marta Leonor Vidal García

Asilah es una visita agradable para pasar un rato relajado, pero ya tiene el sello (familiar en España) de "municipio costero de casitas blanquiazules para compra de extranjeros como residencia vacacional". Entre Asilah y Larache, sin duda, me quedo con Larache.


domingo, 17 de enero de 2010

21 dias en Marruecos (4): Asilah

(esta entrada fue publicada en archipielagonoticias el 16 de agosto de 2009 y forma parte de una serie dedicada a un viaje de 21 días por Marruecos en septiembre de 2008).


Sigo con el relato de mis 21 días en Marruecos. Desde Rabat tomé un tren a Asilah a las 17.47. En septiembre de 2008 el billete en 1ª clase salía 116 dirham. El tren tarda unas 4 horas más o menos, pero se demoró por una avería un par de horas más que estuvimos parados en la vía. Fue la única incidencia destacable en el transporte público de Marruecos que tuve en todo el viaje.

A la llegada a la estación de tren era ya tardísimo y no había taxis, pero tuve la suerte de que un señor se ofreció a llevarme en coche y no quiso aceptarme dinero bajo ningún concepto. Al día siguiente al mediodía que salía hacia Tánger en tren y no encontraba taxi dos señores que me vieron en la calle con la maleta también me llevaron a la estación en su coche sin querer aceptar tampoco dinero. Damos por hecho que en Marruecos la costumbre extendida en las zonas turísticas de esperar dinero por todo no tiene excepciones y a veces podemos equivocarnos y caer en faltas de tacto.

La gente en Asilah me pareció muy amable y el pueblecito es encantador para pasar unos días de relax entre sus casitas pintadas de blanco y añil y disfrutando de las playas cercanas o con posibilidad de excursiones a Lixus, Larache, Moulay Abdelsalam. Muchas de las casas de la medina de Asilah se empiezan a alquilar a turistas o son propiedad de extranjeros



Foto: Ventana en Asilah
Autora: Marta Leonor Vidal García


La ciudad fue primero un asentamiento fenicio llamado Zili y punto de tránsito de griegos y luego de cartagineses, que establecieron un puerto comercial, llegando a disponer de su propia moneda. Más tarde, sería ocupada por los romanos en el siglo I a.C. denominándose Augusta Zilil. El nombre de Asilah lo tomó en el año 712, cuando fue conquistada por los árabes y se convirtió en un importante enclave comercial.

Fue ocupada en el s. XV por los portugueses convirtiéndose en un puerto importante del Mediterráneo, en la ruta comercial del oro sahariano y en la base para una desastrosa tentativa de conquista de Marruecos que terminó con la derrota de Alcazarquivir en 1578 donde perdió la vida el Rey Sebastián de Portugal. Luego Asilah volvería al poder de los saidíes para terminar en manos de la Corona española que la utilizó como fortaleza en los ss. XV y XVI hasta que en 1691 la reconquistó Mulay Ismail.



Foto: Torre de las murallas de Asilah
Autora: Marta Leonor Vidal García

En 1906 un temido bandido llamado Raisuli se proclamó pachá haciéndose famoso por sus secuestros y sustanciosos rescates y creando un régimen de terror con la tolerancia de los sultanes, que acabó con su captura y muerte en 1925.

Asilah hoy es conocida por sus playas, sus festivales culturales y artísticos internacionales.



Foto: Cúpula de la Kouba de Sidi Ahmed El Mansur
Autora: Marta Leonor Vidal García



Un paseo por la medina nos muestra las murallas de la ciudad construidas en el siglo XV por el monarca portugués Alfonso V, de quien aún se puede observar su escudo en una de las torres. Se conservan 3 puertas de entrada; la puerta Sur o Bab Homar, la puerta noroeste o Bab el-Kasba y la puerta norte Bab el-Bahar.



Foto: Vista de las murallas de Asilah
Autora: Marta Leonor Vidal García

Entrando por la rue Kasabah vamos encontrando a la izquierda la Gran Mezquita y a la derecha Bab Kasabah y llegamos a la plaza Abdellah Guenon donde encontramos terrazitas para tomar algo en el Restaurante Al Madina.



Foto: Calle de Asilah
Autora: Marta Leonor Vidal García

Si tomamos la bajada a la derecha por Bab el Baha saliendo de las murallas de la medina podemos ver su parte exterior con los cañones.




Foto: Cañones de las murallas de Asilah
Autora: Marta Leonor Vidal García



Subiendo para volver otra vez al mismo sitio, seguimos la calle a la izquierda por la avenida del mar pasamos al lado del Palacio Raissouli que hoy es la sede de un centro cultural. Y llegamos hasta la Kouba de Sidi Ahmed El Mansur, el cementerio mujaidin y el mirador.



Foto: Vistas desde el mirador de Asilah
Autora: Marta Leonor Vidal García

Seguimos callejeando por las callejuelas de la medina, con sus casitas blancas combinada con azules y verdes, sus callejones llenos de macetas con plantas y flores. Vi muchos carteles de "se vende" o "se alquila" que confirmaban esa tendencia a consolidarse como destino de turismo residencial.



Foto: Fachada de casa de Asilah
Autora: Marta Leonor Vidal García

Rodeando la medina podemos salir por el otro lado por la puerta, Bab Homar (Puerta de Tierra) donde se conservan enseñas portuguesas.



Foto: Bab el Homar
Autora: Marta Leonor Vidal García


De alojamiento me quedé en el Hotel Patio de la Luna, que reservé por teléfono. Es un hotel familiar, pequeño, muy agradable con 7 u 8 habitaciones.

Plaza de Zelaka 12,
Tf: 212 539 416 074

El precio un poco alto. En septiembre de 2008 550 dirhams la doble.

Otra opción de alojamiento más económico del que me habían dado referencias como hotel muy sencillo, algo destartalado segun la Lonely Planet, pero limpio:

Hotel Marhaba
Plaza Zelaka, en la esquina de "Casa Pepe"
Tf: 212 539 417 144




Foto: Asilah
Autora: Marta Leonor Vidal García

Para comer Asilah tiene muchos sitios para pescado. Hay muchos restaurantes, desde el más formal Casa Pepe en precio alto, a las terracitas que ofrecen menús y tapas de pescados a lo largo de toda la Avenida Hassan II donde me quedé a comer antes de salir a Tánger en tren.



Foto: Ventana en Asilah
Autora: Marta Leonor Vidal García

En la estación me vino un regalo sobrevenido cuando se me ocurrió compartir barras de muesli y chocolate y frutos secos con unos niños y la madre me regaló un pan recién hecho y un melón que pesaba una tonelada y que me tuve que cargar en la mochila hasta Tánger (eso sí, estaba muy rico).

Dejo un enlace a unos planos turisticos de Asilah de la web Asilahalba.com

Anteriores entradas: 21 días en Marruecos, Casablanca y Rabat