viernes, 5 de febrero de 2010

21 días en Marruecos (13): Valle de Aït Bou Guemez

En la entrada anterior comenté que resultó fallida mi primer intento de llegar al Valle de Aït Bou Guemez, excursión recomendada por FernandoMuñoz, a 70 y pocos kms de Azilal, al que llaman "El Valle Feliz". Las lluvias intensas que habían caído en días anteriores habian dejado un tramo de la carretera donde habia que cruzar una cascada con muchísimo barro y llena de piedras y viendo el panorama no me atrevi a meter el coche por allí porque daba por hecho que me quedaba atascada. 

 

Foto: atasco de barro en Ait Abbas
Autora: Marta Leonor Vidal García

Al intentar dar la vuelta para volver,  el coche se me atascó en un monton de piedras en una curva estrecha y sudé tinta para sacarlo, para diversión de dos señoras con sus hijos que se lo pasaron de chiste a costa de la "guiri" conductora intentando sacar el coche del pedregal y me estuvieron indicando para hacer maniobras. Las señoras casi me aplauden cuando por fin conseguí sacar el coche. Y al final después del sofocón acabamos compartiendo unas crackers saladas.

 


  

Foto: Testigos de mi atasco en el pedregal y ayudantes de maniobras
Autora: Marta Leonor Vidal García


En aquella ocasión tuve que renunciar a mi visita, pero el irme sin haber conseguido llegar al "Valle Feliz" me daba como una mala onda kármika, así que decidí si me sobraba tiempo volver a intentarlo.

A la vuelta del Valle del Draa  tuve la suerte de que me sobró un dia antes de ir a Marrakech y sobre la marcha decidí volver a Azilal e intentar de nuevo llegar al Valle. Me di una paliza terrible para llegar a Azilal por la N8 (tomando en esta ocasiónel desvio hacia Attauïa Ech-Cheibiya-Khemis Majden-Tanant-Azilal) y cometi la imprudencia de conducir de noche. En un campo me salió de repente un paisano con chilaba y capucha con una guadaña que me pegó un susto de muerte (valga la redundancia) y me di cuenta de la imprudencia que habia cometido de conducir de noche, con riesgo de atropellar a algún peatón o pegarme un tortazo en una curva pues no se veia prácticamente nada.

Me alojé esa noche en Azilal en el Hotel Assounfou, extremadamente cochambroso y con baño en la habitacion pero sin luz en el baño ni agua corriente en la bañera (había que ir a unas duchas comunitarias con agua caliente). Las habitaciones con moqueta, muy ajadas. El precio de la doble en septiembre de 2008 eran 100 dirhams. Era prácticamente una de las pocas opciones medio decentes de alojamiento en Azilal, que no cuenta con mucha oferta alojativa.

Hotel Assounfou
Carretera principal de Azilal
00-212-523458442

COMO LLEGAR DESDE AZILAL

Hay dos formas de llegar al Valle de Aït Bou Guemez desde Azilal:  cuando se llega al cruce de Ait Mhamed, se puede ir por la carretera de Ait Mhamed a la izquierda (la carretera se convierte en pista y en coche normal no lo recomiendo. Lo intenté por alli y tuve que desistir porque estaba bastante mal, salvo que la hayan asfaltado recientemente) o bien coger a la derecha (en el desvío que indica a Ait Bou Guemez). Esta otra carretera está mejor pero también es bastante mala (desprendimientos, llena de piedras, enlodada en mi visita porque había llovido a mares, muy estrecha, con tránsito de camiones y curvas muy cerradas).



Foto: Paisaje
Autora: Marta Leonor Vidal García

Al ir bajando hacia el valle tuve el segundo susto después del paisano de la guadaña del día anterior: un taxista se empotró literalmente por detrás contra mi Peugeot Partner. No hubo daños personales afortunadamente, pero al bajar del coche y al ver cómo había quedado el del taxista, destrozados los faros, el carburador hecho un acordeón, echando agua por todos lados, se me cayó el mundo encima pensando en el seguro, en la fianza que Firstcar me iba a cargar en la visa, imaginando en  qué estado habría quedado mi propio coche, que no me atrevía ni a mirar y... cuál no sería mi sorpresa cuando veo que mi coche, salvo una raya (que luego pude quitar frotando con un poco de gasolina)..... estaba incomprensiblemente intacto después del leñazo que le habían metido, sin una sola abolladura!!! No me lo podía creer. Eso sí que fue un milagro que aún no me explico. Después de arreglar el tema con el taxista y ya repuesta del susto, seguí mi camino.

De camino al Valle, me hizo gracia encontrarme otra vez a una de las señoras de Ait Abbas, la de la primera foto que me reconoció ("ya está aquí otra vez la loca del otro día empeñada en ir a Ait Bou Guemez" debió pensar) y me saludó muy sonriente agitando la mano, indicándome que se alegraba de que hubiera conseguido llegar. "Yes, we can!!"

El Valle de Ait Bou Guemez hasta hace no mucho tiempo era una zona de difícil acceso pues no contaba con carretera asfaltada y que quedaba a veces incomunicado en invierno. Su acceso por carretera se inauguró en el 2001.

 

Foto: Valle de Aït Bou Guemez
Autora: Marta Leonor Vidal Garcia

 El valle es un lugar frecuentado por marroquís para excursiones de fin de semana y es un destino muy recomendable para aficionados al turismo de naturaleza y trekking.  Cuenta con una red de alojamientos (gites)  donde se puede contratar guías de montaña.


 


Foto: Valle de Aït Bou Guemez
Autora: Marta Leonor Vidal Garcia

Aunque sólo pude ver un poquito del valle, hasta Tabant (ya a partir de ahi  la carretera se convierte en pista y después del incidente del taxi no me sentia yo con ganas de tentar a la suerte y acabar  pinchando una rueda para estrenar el gato del maletero), me pareció un lugar de ensueño, precioso. Es un remanso de paz, sin turismo, y un lugar ideal para trekking y excursiones de naturaleza. Viniendo de vuelta de una zona tan turisteada como la ruta de las mil kasbahs y el valle del Draa, el contraste de aquel lugar fue maravilloso.


 


 


Fotos: Valle de Aït Bou Guemez
Autora: Marta Leonor Vidal Garcia


La principal población del Valle es Tabant y  a lo largo del valle vamos encontrando aldeas bereberes con casas de barro.

 


  

Fotos: Casas de barro
Autora: Marta Leonor Vidal Garcia

Esta foto corresponde al granero (ighrem)- santuario (marabout) de Sidi Moussa, situado en a lo alto de una colina y que hacía una vista muy curiosa desde la carretera.

 

Foto: marabout de Sidi Moussa
Autora: Marta Leonor Vidal Garcia


La población de las aldeas es muy tranquila, amable y respetuosa con el visitante. No tiene nada que ver con otras zonas de Marruecos, ya contaminadas por el turismo masivo, donde te sientes casi asaltado. Un lugar perfecto para pasar unos días de relax y en contacto con la naturaleza.




 


Fotos: Valle de Aït Bou Guemez
Autora: Marta Leonor Vidal Garcia

A la vuelta a Azilal recogi en el valle a dos señores mayores con una indumentaria muy típica, chilaba y sombrero fez y los llevé a Azilal. Estaban muy desconcertados de ver a una guiri viajando sola por esa carretera, más desconcertados viendo ya mi práctica en tomar curvas, esquivar asfalto pelado, piedras, barrizales y camioneros kamikazes y al llegar a Azilal me hizo muchísima gracia que casi me hacian reverencia y me pidieron hasta permiso para darme la mano. Sentí no sacarles una foto.


Foto: el superviviente de la jornada que se merece un recuerdo






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