martes, 23 de noviembre de 2010

25 días en Perú (19): Huaraz (III): Pastoruri

Continuamos con las excursiones por alrededores de Huaraz. El tercer día de estancia se lo dediqué a una excursión al nevado Pastoruri, aprovechando que la climatología en la época en que visité Perú, permitía la visita.

De camino a Pastoruri se hace una paradita en una zona llena de puya raimondi, una típica flora altoandina. Tambien se pasa por una roca con pinturas rupestres junto a la carretera.

La zona de la quebrada de Pumapampa es conocida por sus fuentes de agua gasificada conocidas como Pumapashimi.




Foto: zona de la quebrada de Pumapampa
Autora: Marta Leonor Vidal García

La denominada "puya raimondi" debe su nombre al científico italiano Antonio Raimondi, que la descubrió en la zona de Chavín de Huántar.




Foto: Paisaje con puyas raimondi
Autora: Marta Leonor Vidal García


Conocida como "titanca", las hojas de esta planta, pariente de la piña, van creciendo durante decenas de años hasta parecer, en la distancia, un maguey gigante de hasta cuatro metros de altura. Luego, súbitamente empieza a crecer la floración, hasta alcanzar entre ocho y diez metros de altura. Dicen que la planta florece sólo cuando llega a cumplir los cien años de edad, y después de soltar sus semillas,  muere.



Foto: Puya raimondi
Autora: Marta Leonor Vidal García

La altura de los ejemplares es impresionante como se puede apreciar en esta foto en la que un compañero de la excursión fotografía un ejemplar.



Foto: Puya raimondi
Autora: Marta Leonor Vidal García
PASTORURI


Pastoturi es un nevado de la Cordillera Blanca en el departamento de Ancash, cuyo nombre significa "Pasto Adentro" tiene una altitud de 5.240 msnm y se ubica en el extremo sur del Parque Nacional Huascarán en el área perteneciente a la comunidad campesina de Cátac en la provincia de Recuay.

Entrada al nevado Pastoruri en septiembre de 2009: 5 soles.




Foto: Pastoruri
Autora: Marta Leonor Vidal García


El Nevado Pastoruri, el más accesible del Parque Nacional de Huascarán, está condenado a la extinción, estimada en unas pocas décadas, debido al calentamiento global y el efecto invernadero. Anualmente el casquete de hielo del Pastoruri retrocede 24 metros, y su famosa cueva de 40 metros de estalactitas y estalagmitas de hielo se ha convertido ahora en una laguna de 200 metros de diámetro.




Foto: Pastoruri
Autora: Marta Leonor Vidal García

El ascenso era fácil, sin gran desnivel, pero hay que llevar botas de trekking (si no tienen, está asegurado el patinazo), ropa de abrigo, gorro (yo no llevé y me tuve que comprar uno porque se te quedan las ideas congeladas en la cabeza) y chubasquero de plástico por las lloviznas. A la entrada venden gorro, guantes, ropa y alquilan caballos para subir.


Foto: Pastoruri
Autora: Marta Leonor Vidal García


Leí en internet en una noticia de febrero de 2010 que el acceso de visitantes al Pastoruri se había restringido debido a la disminución de las capas de hielo que se encuentran en la cumbre, manteniéndose el acceso sólo a la zona de recreación denominada Carpa, aunque con ciertas restricciones en los horarios (de 10 a 13 horas).


Foto: Pastoruri
Autora: Marta Leonor Vidal García

En la visita al nevado tuvimos un buen susto cuando un señor argentino que venía en el mini bus sufrió un accidente al tirarlo el caballo que había alquilado para el ascenso. Afortunadamente no tuvo consecuencias graves salvo empaparse la ropa y ponerse perdido de barro y como tengo comprobado que por algun capricho del destino, en cualquier grupo de viajeros siempre hay un médico al que le toca hacer horas extras en vacaciones atendiendo accidentados en alguna caida, en el nuestro venía un médico y su mujer ATS (los papás de Diego), o sea que el accidentado estuvo en buenas manos y afortunadamente el tema se quedó en un susto.


Foto: Pastoruri
Autora: Marta Leonor Vidal García

El ascenso al Nevado Pastoruri, al igual que en las islas del Titicaca, se me hizo fatigoso a nivel respiratorio y en algunos momentos notaba que me faltaba capacidad pulmonar y tenía que parar, pero se puede hacer. Mareos por el mal de altura y demás, afortunadamente no los sufrí en Perú. El paisaje sobrecoge bastante por lo desolado y sus contrastes de colores.



Foto: Pastoruri
Autora: Marta Leonor Vidal García


Foto: Pastoruri
Autora: Marta Leonor Vidal García

Ya de vuelta a Huaraz, esa noche tomaba el bus nocturno de Movil Tours rumbo a Trujillo, el último punto de mi itinerario por el norte de Perú.


Foto: yo misma en Pastoruri
Autora: la guía

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