miércoles, 13 de enero de 2010

Rincones de Damasco: Beit Al Aqqad

(esta entrada fue publicada en archipielagonoticias el 13 de julio de 2009 y forma parte de una serie dedicada a Damasco)

Ya he tratado el tema de las mansiones de Damasco en Los Viajeros ("Paseando por Damasco: antiguas casas damascenas") y aquí (Y de nuevo por Damasco, la “Ciudad Eterna”) y me gustaría hacer una aportación más detallada de Beit Al Aqqad, una preciosa mansión restaurada y actual sede del Instituto Danés que merece la pena visitar en un paseito por la Ciudad Antigua.

Para llegar a la casa tienen que buscar el Khan Suleiman Pasha en la Calle Recta (Madhat Baasha) y entrar por la callejuela que hay a su lado, doblar a la derecha la callecita y ahí tienen la casa. Hay que tocar a la puerta.


Foto: Zoco cubierto en la Calle Recta
Autora: Marta Leonor Vidal García

Beit Al Aqqad es una de las mansiones antiguas de Damasco, restaurada, con un Qa’a (salón de recepción) de invierno muy bonito, una elaborada fachada exterior en el patio decorada con incrustaciones de piedra y ornamentos de pasta y algunas habitaciones con bellos paneles de madera policromada.



Foto: Qa'a de invierno de Beit Al Aqqad
Autora: Marta Leonor Vidal García


Esta casa tiene bastante historia que traduzco de los folletos explicativos en inglés que se ofrecen en la casa.

En un texto de Flavio Josefo (37-94) se menciona que Herodes el Grande construyó un teatro a lo largo del lado sur de la Via Recta (calle Recta o “Madhat Basha”), que podría haber estado al sur del Zoco al-Souf. Restos de murallas romanas aparecieron incrustadas en los muros de barro de Beit Al Aqqad, evidenciando que la casa había sido construida sobre las ruinas del Teatro de Herodes el Grande en el s. I a.d.C.

Tras la destrucción de Damasco por los Mongoles en 1400-1401, Damasco tuvo un largo período de recuperación.

Fue durante el reinado del Sultán Mameluco Qaytbay (1468-1495) cuando se vivió una intensa etapa de edificación y se erigieron un importante número de monumentos y edificios en las inmediaciones del actual emplazamiento de Beit Al Aqqad: Jame’ al-Qail (1470), la Casa al-Quran al Haidariya (1473-1474) y Jame’ al Hisham (1426-1427).

El sultán Qaytbay, cuyo mausoleo se encuentra en la Ciudad de los Muertos de El Cairo, fue uno de los sultanes mamelucos, guerreros esclavos de origen turco, eslavo, circasiano y de Asia Central al servicio de los califas abásidas, que llegaron a constituir una jerarquía militar en el Imperio Otomano hasta alcanzar el poder y crear un Sultanato en 1250.

El largo reinado de Qaytbay (1468-1469) fue una era dorada de la escultura en piedra y las artes decorativas, en que la arquitectura más que a la grandeza de dimensiones, tendía al refinamiento. Se produjo una prolífica construcción de edificios y monumentos en Siria, Palestina, La Meca, Alejandría y El Cairo.

En las fachadas el mármol y las incrustaciones de piedras de diferentes colores, jugó un papel destacado en la decoración en la arquitectura mameluca.



Foto: Fachada del Qa'a de invierno de Beit Al Aqqad
Autora: Marta Leonor Vidal García

También destaca el exquisito trabajo en madera consistente en incrustaciones de motivos geométricos radiantes hechos en marquetería. Se utilizó también el esmalte y el vidrio y las incrustaciones de metal.



Foto: Detalle del Qa'a de invierno
Autora: Marta Leonor Vidal García

Por esa actividad de reconstrucción parece plausible suponer que las partes esenciales de la mansión del Qa’a (salón de recepción) y del Iwan (pabellón en arco abierto hacia el patio) son restos de una construcción monumental mameluca, posiblemente un palacio de esta época (finales del s. XV). Apoyan esta hipótesis el hecho de que se encontrasen en Beit Al Aqqad durante la restauración muchos fragmentos de cerámica china, persa y siria vidriada de los siglos XIII-XV.

El iwan es un pabellón con una cúpula cerrado por tres lados y con un lado abierto que da a un patio, típico de la arquitectura persa y de Asia central. En las viviendas tradicionalmente es el lugar de reposo en la sombra durante el verano. No tengo fotos adecuadas del iwan de Beit Al Aqqad así que pongo una de otra casa.





Foto: Iwan de Beit As Sibai, otra de las mansiones damascenas
Autora: Marta Leonor Vidal García

No hay indicios de actividades de construcción en Beit Al Aqqad durante los siglos XVI y XVII, pero durante la segunda mitad del S. XVIII, se añadió una construcción a la esquina noroeste del patio, se renovó el Qa’a mameluco (una incripción del Qa’a da la fecha de 1754-1755), se diseñó un nuevo patio y se embellecieron varias habitaciones con paneles pintados en la pared y techos. Las pinturas de dos de estas habitaciones están datadas por inscripciones en 1763-1764.



Foto: Una preciosa sala de Beit Al Aqqad donde destaca la marquetería de sus paneles de madera pintada
Autora: Marta Leonor Vidal García

Se desconoce la identidad de los propietarios de Beit Al Aqqad en el s. XVIII. Hay grandes paralelismos estilísticos entre el interior de la decoración del Palacio Azem, construido por As’ad Basha al-Azem en 1749-1752 y la decoración interior del Qa’a de invierno de Beit Al Aqqad, en la que una inscripción indica el año 1754-1755. El uso de decoraciones idénticas se ha explicado por las modas artísticas utilizadas por las familias damascenas adineradas a mitad del siglo XVIII.





Foto: Palacio Azem
Autora: Marta Leonor Vidal García

A mitad del s. XIX la casa fue adquirida por la familia Aqqad, que redecoró alguna de las habitaciones, como la habitación azul (no tuve acceso), de estilo turco-rococó que apareció por primera vez en Siria en la década de 1840. Medio siglo después, alrededor de 1900, se añadieron las dos alas laterales (este y Oeste) del patio interior y la casa delantera que linda con el Zoco al-Souf.





Foto: Detalle de una policromía
Autora: Marta Leonor vidal García

Durante la primera mitad del s. XX la casa aún fue habitada por miembros de la familia Aqqad, después se utilizó como sede de la Escuela Zainab Fawaz y en los últimos 20 años del siglo la mayor parte de la casa quedó vacía y rápidamente se fue deteriorando, como tantas otras mansiones de la Ciudad Antigua.




Foto: Patio de Beit Al Aqqad y fachada del Qa'a de invierno (fastidiada por una inoportuna aglomeración de sillas)
Autora: Marta Leonor vidal García

En 1997 en virtud de un acuerdo de arrendamiento y restauración entre los gobiernos danés y sirio, se iniciaron los trabajos de recuperación de la casa, conforme al plan de restauración del arquitecto Bente Lange. La restauración fue extraordinariamente compleja no sólo por el estado de deterioro de la casa después de más de 20 años desocupada, sino porque debía realizarse de manera que pudiera ser habitada y utilizada como sede de una institución moderna. Asimismo, la casa había ido sufriendo sucesivas reconstrucciones, adiciones, renovaciones durante un periodo de más de 500 años, obligando a elegir muchas veces el estrato a conservar. El Instituto Danés de Damasco se inauguró oficialmente en esta sede en noviembre de 2000.


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